El entorno

La accidentada geografía hace que la viticultura es cultive en pequeñas parcelas de suelos argilo-calcareos, produciendo rendimientos bajos pero de alta concentración. En general son suelos pobres en materia orgánica, con contenidos variables de arcilla bajo un lecho de piedra calcarea, con una textura permeable pero con buena capacidad de retención de humedad. 

El tipo de relieve se caracteriza por los procesos de disolución que ha originado valles o depresiones que se denominan Dolinas, y de aquí nuestro homenaje a este paraje tan propio del Macizo del Garraf.